jueves, 13 de noviembre de 2008

Días 57-60: Vienna y Bratislava

Bueno, con algo de retraso pero ya os hablo un poquito sobre el viaje de la semana pasada a Viena. Como ya comenté fuimos con el Blind Booking the Germanwings (pagas 40 euros y te mandan donde quieren). Salimos el jueves a eso de las 14.40, a las 16.00 horas ya estábamos en viena. En el aeropuerto compramos un ticket para ir a la ciudad por 1.70 €, y otro por 13.50 € para todo el transporte en Viena durante 72 horas. Eso había que amortizarlo, y bien que lo amortizamos.



Cogimos el S7 hasta Wien Mitte y cogimos nos montamos en el U3 en la parada de Landstrasse . Nuestro albergue estaba en Westbanhof, en Mariahilferstrasse. Cuatro o cinco paradas y ya estábamos allí. La verdad es que por 17 euros la noche el albergue estaba de lujo. Nos metieron a los cuatro en una habitación con dos literas y baño para nosotros solos. Había una cocina común pero todas las instalaciones bastante modernas y muy bien cuidadas. El nombre es Wombat The Loungue, y la verdad que si quereis estar cómodos por poco precio, os lo recomiendo si algún día vais a Viena.

Total, entre una cosa y otra, eran las 6 de la tarde practicamente, fuimos a dar una vuelta por el centro para ver la ciudad de noche y sus monumentos. Antes, aprovechamos para ir al super de al lado a comprar algo de comida para hacernos la cena esa noche.



Hofburg Palace


Parlamento

Volvimos al albergue para cenar y nos fuimos a la cama pronto porque queríamos empezar temprano nuestro tour por Viena.

La primera parada era obligatoria.Fuimos directos al Schönbrunn Palace, es el castillo más grande de la capital austriaca. Cogimos el tranvía 58 que nos dejó en la misma puerta. Sólo visitamos los jardines porque la verdad es que visitar el interior del palacio era bastante caro (unos 12 euros por cabeza). Pero nada más en los jardines se nos fue toda la mañana haciendo fotos y disfrutando de las vistas.




Teníamos previsto echar la tarde en el centro de viena, ver lo mismo que habíamos visto el día anterior por la noche, pero de día para hacer fotos sin problemas de iluminación. Así que cogimos el u-bahn (4) hasta Karlsplatz y allí empezamos la caminata que acabó en el parlamento como la noche anterior aunque esta vez vimos también la famosa ópera vienesa.

A las tres nos moríamos de hambre y frío por lo que decidimos ir al albergue a descansar, coger algo de abrigo y a comernos un kebab en el puesto de enfrente. Por cierto, yo pensaba que Viena era famosa por la ópera y la música clásica, pero creo que tienen más éxitos los puestos de Kebab, hay uno en cada esquina y llegué a ver gente haciendo cola a las 9 de la mañana para comprar uno.

Hecho este inciso, descansamos esa tarde y nos fuimos a ver lo que nos quedaba del centro: La catedral de St. Stephan, la calle comercial principal, y la parte del Danuvio que pasa por Viena. La conclusión es que acabamos muertos.

Esa noche fue curiosa. Acababan de llegar unos españoles erasmus en Dresden a Viena y estuvimos hablando con ellos y resulta, que una de las chicas que venían, era compañera de piso en Granada de una antigua compañera de clase. El mundo es un pañuelo.



Karls Kirche


Ópera de Viena


Rathaus (ayuntamiento)



Museo de la historia de la ciencia


Parlamento de día



Catedral de San Stephan

Antes de volver al centro esa tarde habíamos decidido que al día siguiente íbamos a visitar por la mañana Bratislava, estaba a sólo una hora en bus y se tardaba poco tiempo en visitar el centro histórico, por lo que fuimos a la central de Eurolines a informarnos sobre los precios y horarios. Cogimos el U3 dirección a Simmering y nos paramos en Erdberg.

Al día siguiente cogimos el autobús a las 9.30 horas y sesenta minutos más tardes ya estábamos en una "estación de autobuses" debajo de un puento, un tanto extraña. En el bus conocimos a algunos españoles erasmus en Viena que iban a conocer Bratislava pero tenían a un guía autóctono por lo que nos sumamos al grupo hasta la 12 así que se fueron a tomar un café y nosotros decidimos seguir porque pensábamos tomar el autobús a las 14 horas.

La verdad es que la visita fue un poco pesada para mi por un cúmulo de despropósito. Me puse los tenis más cómodos para caminar pero a la vez los que más calan. Para colmo no paró de llover en toda la mañana. Conclusión: 4 horas con los pies chorreando. Total, a las cuatro ya estábamos en el albergue y nos echamos a descansar un rato.








A las seis así decidimos ir a ver el otro lado de la ciudad. Cogimos el U1 en Stephan platz para ir al Prater donde dimos una vuelta. El prater es una fiera permanente en un parque donde hay una noria muy famosa.



Después tomamos el U2 para ir a ver el estadio, era de noche y no se veía bien por lo que decidimos dejarlo para el domingo por la mañana. Así que de vuelta fuimos a la parte donde están todos los edificios de empresas importantes y la ONU. Hicimos algunas fotos nocturnas y volvimos al albergue.

En la mañana siguiente, tras desayunar, dejamos las maletas en la consigna del albergue para recogerlas por la tarde porque nuestro vuelo salía a las 21 horas. Fuimos al estadio Erns Happel, donde españa se proclamó campeona de europa hace unos meses.



Después fuimos de nuevo a la parte donde estaban los edificios donde echamos un buen rato haciendo fotos. Vimos la ONU desde fuera porque no se podía entrar en domingo, y también la parte del Danuvio que bordea la ciudad.



Volvimos a comer algo a la parte donde estaba el Prater, mirando por el bolsillo porque ya no no nos quedaban muchos fondos y había que comprar el billete de vuelta.

A las 17 horas, cansados de dar vueltas decidimos irnos tranquilos hacia el aeropuerto porque ya preferíamos esperar allí sentados que seguir paseándonos con los equipajes y el ticket de 72 horas se agotaba ya (aunque nunca nos lo pidieron).

Total, fuimos a Wien Mitte y fuimos a comprar un ticket de 1,70 €, mismo importe que el de ida a la ciudad y uno señor nos dijo que para el aeropuerto vaía 3.40 € porque eran dos zonas. No le hicimos caso porque más que nada no teníamos dinero. Nosotros esperábamos el S7, un S-bahn azul como el de la ida, incómodo pero llegó un tren regional con el nombre S7 pero muchísimo más cómodo.

Óbviamente, no lo habíamos hecho bien y sí que había que sacar el ticket de 3.40 €. Por suerte no pasó ningún revisor y nos libramos de la multa.

Apuramos las últimas horas en el aeropuerto, y a las 23 horas ya estaba en mi cocina comiéndome unos paninis del Kaufland porque volví muertos de hambre.

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