domingo, 28 de septiembre de 2008

Día 18: 2/2 - Cena made in spanish para los erasmus de la HdM

Bueno, el día del sábado no podía terminar con la vuelta a Stuttgart desde Tübingen. Yeray, Cris, Carlos y yo (los españoles de la HdM), habíamos hablado de quedar para cenar, se lo comentamos también a Aldo, el mexicano del grupo. Pero ya hablamos de hacer tortilla de patatas, pensamos en invitar al resto. Pero todo esto sin tener en cuenta la cantidad de patatas y huevos teníamos.

Por eso, quisimos hacernos a la idea de que no vendrían muchos, se pasaban el día bromeando y asombrándose porque los españoles teníamos unos horarios muy raros para comer, y como los citamos a las 10 de la noche, pensamos que alguno se rajaría. Finalmente el único que se echó para atrás fue Aldo, al que habíamos invitado primero.

Total, que menos mal que algunos habían traido cosas de sus propias cocinas en plan embutidos, y esas cosas, y no se si Elie u Olja trajo un par de paquetes de uvas que luego darían mucho juego para poner fin a esta improvisada fiesta española.

Empezamos a hacer tortillas con la mala suerte de que cogemos una sartén que nada más echar la mezcla se pegó por completo, por lo que no tuvimos más remedio que sacar un primer plato de revuelto de patatas y huevo.

Para la segunda cambiamos de sartén. Mira que son buenas estas sartenes de dos euros de ikea (jeje). Como queríamos hacer una con cebolla y otra sin cebolla, ya estábamos cortos de huevos, menos mal que Joonas tenía en su cocina y los aportó.




Al final salieron bastante bien y a esta gente le gustó, al menos eso decían. Aunque la pobre Olja se escandalizó cuando vió la cantidad de aceite que usábamos para freir las patatas.

Eramos españoles y esto no podía terminar así, por lo que se nos ocurrió aprovechar las uvas que habían traido para enseñarles la tradición de las campanadas de fin de año con las doce uvas. Obviamente repartimos las más grandes para facilitar los típicos atragantamientos. Si alguno sois amigos mios en facebook, podeis ver los vídeos del momento.

La verdad que fue la noche que más me he reido desde que estoy en Stuttgart, sobre todo cuando después se fueron todos y vimos los videos tranquilamente en el ordenador de Cris. Fue todo muy improvisado y las campanadas las daba Cris con una espumadera y una sartén, mientras Carlos se reía a carcajadas para hacer reir a los demás mientras comían las uvas.



Aunque estas cosas contadas pierden un poco su gracia, espero que la hayais disfrutado y al menos os hayais reido un poco en este ratito que dedicais a leerme.

Día 18: 1/2 - Tübingen

El de hoy se puede considerar como uno de esos días inolvidables y que te marcan por ser prácticamente perfecto. Esto viene a demostrar que no se puede esperar nada ni positivo ni negativo de aquellas cosas que están por venir. Y digo esto porque la verdad no tenía muchas ganas de viajar a Tübingen en un principio, no porque no me llamara la atención, había visto fotos y me encantaba, pero el simple hecho de sustituir algo tan popular como el Oktoberfest por una visita turística, o tener que recogernos tan temprano ayer cuando estábamos a gusto en el Volkfest hacía que no tuviera muy buenos augurios para esta excursión.

Pero fue todo lo contrario. El día prometía. Hizo uno de los mejores días que he tenido desde que llegué hace 18 días. Sol radiante, día despejado y, aunque a las 8 de la mañana hacía más frio que en La Línea en invierno, al final resulto un día hasta caluroso para ir en mangas cortas.

Cogimos el tren desde Haubtbanhof a las 21.22 horas, sí, en Alemania son así de puntuales, ni un minuto más, ni un minuto menos. Justo una hora más tarde, llegamos a nuestro destino donde Frau Vera (esto va por Carlos), la profesora del otro grupo del curso intensivo de alemán, nos estaba esperando para hacernos de guía oficial.

Estación de tren de Tübingen

Acabábamos de llegar a Tübingen y alguno necesitaba un café para aguantar toda la mañana después de la fiesta del día anterior. Unos minutos de espera y nos disponíamos a desplazarnos hasta nuestro primer destino.

Ya había buscado fotos días atrás sobre la ciudad y esta primera parada me resultaba familiar. Se trata de la fachada del río Neckar, una estampa preciosa desde el paseo de la platanena. Además, al estar el día perfecto el reflejo del agua daba una imagen espectacular de las coloridas fachadas. Los paseos en barca al estilo veneciano alegraban más aún el paisaje.

La muralla del río Neckar


Reflejo de las casas en el río Neckar

Tras un paseo por el parque este que bordea el río visitamos la residencia de estudiantes de la ciudad. Aquí es donde se quedaban aquellos que recibían becas de estudios y alojamiento, eran estudiantes de teología y ese tipo de carreras. Aprovechamos el paseo para tomarnos algunas fotos simpáticas en puntos atractivos.

De Arriba a abajo: Aldo (México), Tomas (Eslovaquia)
Ilona (Polonia) y yo

Tras visitar el castillo, que ahora es parte de la universidad, donde se estudian algunas licenciaturas, fuimos a la plaza del mercado, uno de los puntos que más me gustó de la visita, donde se encuentra el Rathaus (ayuntamiento) que tiene un diseño peculiar.


Plaza del mercado y Rathaus


Un pequeño descanso de una hora y poco aunque no nos movimos mucho del lugar. A la 13.30 horas fuimos a probar la comida típica en un bar clásico de la zona. Como no me enteraba de nada, me pegué bien a Aldo para que me informara de lo que había en la carta. Al final pedí lo mismo que él, una especie de plato combinado que traía un poco de todo: salchicha, filete de jamón, cerdo, un ravioli enorme relleno de espinacas, una salsa de col, patatas cocidas y spetzler, una pasta típica de la tierra que, aunque a primera vista parecen gusanos, luego resultó ser lo más bueno del plato.

Haciendo tiempo para comer. Arriba: Tomas (Eslovaquia),
Joonas (finlandia), yo, Aldo (México) Abajo: Adrien (Suiza)

Fachada del restaurante


Comimos y nos dispusimos a terminar nuesro recorrido aunque ya bastante más cansados que por la mañana. Visitamos la catedral por dentro, que la verdad no es gran cosa porque es bastante moderna en su interior. Lo peculiar es la posibilidad de subir gratis hasta la torre de la misma, con tan mala suerte que coincidía que las campanas iban a sonar. Entre el ruido ensordecedor y la estrechez de las escaleras, se me hizo eterna la subida, pero el resultado valió la pena con creces.


Vistas desde la torre de la catedral

Después visitamos un nuevo edificio de la universidad, para terminar nuestro recorrido al otro lado del rio Neckar, en la casa-museo del poeta alemán Friedrich Hölderlin. No os lo he dicho, cada uno de los compañeros del otro grupo del curso de alemán, hacían las explicaciones del sitio en cuestión. Obviamente no me enteraba de nada, pero en este último lugar, Cris de Barcelona leyó una poesía de este personaje. Lo simpático de la historia es que también había traido versiones francesas, española, catalana, inglesa y finlandesa, para que cada uno la leyera en su idioma. Fue una experiencia multicultural simpática que hace que te des cuenta de como 20 personas tan diferentes, que no se conocen de nada, que entre algunos de ellos existe una barrera como es el idioma muy difícil, y que en tan poco tiempo hayamos compartido tantos buenos momentos, como el de anoche que ya escribiré mañana en otro post.

Por último os dejo una imagen curiosa, y es que en una de las casas de Tübingen se mira mucho por los animales. En una fachada había una tabla con pequeñas tablitas clavadas cada varios centímetros a modo de escalón desde el sueño hasta el tejado. La función de esto es facilitar la escala a los gatos. Abajo os dejo una foto de otra rampa de estas situada en el lateral de la casa, pero esta acaba en una trampilla para que el gatito pueda entrar directamente en la casa.

Por cierto, finalmente se me fastidió el plan de Strasbourg, así que lo aplazaremos para otro fin de semana. Hay tiempo. Mañana por lo pronto jugamos al fútbol por la tarde.



sábado, 27 de septiembre de 2008

Día 17: ¿Licenciado? y ¡¡¡¡Volkfest!!!!

Pues el fin de semana no podía comenzar mejor. Último test del curso intensivo de alemán, que aunque hasta el lunes no me dirán la nota, creo que me salió bastante aceptable. Además, si todo sale bien, me convalidarán seis créditos por ese curso, lo que me permitiría ser virtualmente licenciado, aunque hasta febrero no se haría oficial.

Eso había que celebrarlo, y encima esa tarde empezaba el Volkfest. La versión reducidad del Oktoberfest. Tras almorzar en la mensa con Joonas, Cristina, Kika, Brice, David, Gregortz , Joris e Ilona, hablamos para quedar un rato antes en una cocina para tomar algo y hacer tiempo.

Por la tarde estuvimos en la cocina de Joris y Joonas bebiendo cerveza y jugando a juegos estúpidos pero con los que nos reimos muchísimo. A eso de las 7 cogimos el S-bahn rumbo a Bad cannstad, donde se encuentra el recinto del Volkfest.

La verdad es que la primera impresión fue un poco de bajón. Como vereis en las fotos, el Volkfest exterior es exactamente lo mismo que la feria de La Línea o de cualquier ciudad de Andalucía: puestos de comida, puestos de bolsos, puseras y demás tonterías, tómbolas, y exactamente las mismas atracciones, sólo que aquí traen dos norias enormes.

Dimos una vuelta por el recinto, algunos volvimos a la época de cuando éramos niños y probamos alguna atracción (yo probé la que aquí se le llama top-gun). Como ya picaba el hambre, y en la salvaora me pego los 9 días comiendo los perritos calientes de 'La Tere', estando en Alemanía no podría comer otra cosa que una Bratwurst (salchicha a la parrilla), y como vereis más abajo, deja en ridículo a cualquier puesto de venta ambulante de nuestras ferias.

La cosa iba mejorando y nos íbamos encontrando con las primeras casetas. Aquí radica la peculiaridad de este Volkfest con las ferias españolas. Son carpas enormes, yo creo que conté unas 7, con capacidad para unas 5000 personas. con unas fachadas, algunas, impresionantes. Está llena de mesas con bancas de madera pero allí todo el mundo está subido encima de las bancas y de las mesas. En la que nosotros entramos había música en directo, muy buena música con una buena banda y alguna que otra canción típica alemana muy divertida para brindar con esas jarras de cerveza enormes tan características de este tipo de fiesta.

Estuvimos allí hasta las 11 aproximadamente. No teníamos muy claro los horarios de vuelta de los trenes y además al día siguiente madrugábamos para ir a Tübingen.

La primera toma de contacto con el Volkfest fue muy positiva. Se hizo algo corta pero aún quedan 3 semanas por delantes para disfrutarlo al máximo. Además, si es tan impresionante este, no quiero imaginarme dentro de una semana cuando vaya al Oktoberfest.


miércoles, 24 de septiembre de 2008

Día 15: Terminando el curso de alemán y visita a Staatsgalerie

Bueno, llevo dos semanas ya en Stuttgart y ya uno empieza a adquirir esa pequeña rutina que hace que, por ejemplo, tenga un poco abandonado el blog. Cada día madrugas, desayuno en la cafetería de la mensa, curso intensivo de alemán, comes en la mensa y por la tarde siempre hay algo que hacer. Si no hay que hacer algún papeleo, siempre puedes ir a dar una vuelta al centro con el bono de transporte gratuito.

La verdad es que acabas el día reventado, no sólo por el madrugón, sino porque aquí parece que está todo tan cerca que te pasas el día andando o simplemente de pie.

Llevo dos días bajando al centro y la verdad es que me encanta. Puedes pasarte la tarde recorriendo König-Straße, que según me han comentado es la calle más larga de europa (unos 5 kilómetros) y está repleta de tiendas. Creo haber contado de momento, tres H&M y tres C&A entre Stadtmitte, (la parada del S-bahn del centro), y Haubanhof. (la estación principal de ferrocarriles, que tiene dentro como una especie de centro comercial con bancos, mcdonals y muchas tiendas para pasar el rato mientras esperas el tren correspondiente). La foto en la que se ve el símbolo de mercedes sobre un edificio antiguo corresponde a la parte más alta de esta estación central. Y la verdad que para los foráneos que todavía estamos conociendo Stuttgart nos viene de lujo porque nos sirve de brújula para orientarnos si nos perdemos un poco.

La verdad que me encanta pasear por el centro, el ambiente de una gran ciudad europea con muchos puestecitos por mitad de la calle, muchos de ellos con productos típicos de la región, al igual que comercio con embutidos de la tierra.

Hoy concretamente fuimos al centro los compañeros de la HdM (Hoschule der Medien) para visitar la 'Staatsgalerie', un museo enorme bastante interesante.

Mañana nos llevarán al zoo de Stuttgart y el sábado iremos de excursión a Tübingen, un pueblo que está a una hora en tren al sur. Nos invita la facultad y nos llevarán a comer a un sitio con platos tradicionales de Baden-Württemberg.

Para el domingo, estoy planeando con mi amiga Mayra de Mexico una escapada a Estrasburgo (Francia). A ver si sale bien la cosa y ya empiezo a conocer sitios por aquí. La verdad es que he visto fotos de ambas ciudades y son preciosas. Ya os colgaré el lunes algunas cosillas.

Y ya que hablamos de planes, para el 4 de octubre, el fin de semana siguiente, la universidad también nos invita a una visita turística a Munich, conoceremos esta pedazo de capital, coincidiendo con el Oktoberfest.

Y bueno como no tengo mucho más que contar, salvo que esta noche abre el bar de Pfaffenhof y nos reuniremos allí la mayoría de los erasmus de todas partes del mundo para tomar unas cervezas, aunque sin desfasar demasiado que mañana a las a las 9.30 horas: 'ich spreche deutch'.

Os dejo algunas fotitos de la ciudad, no he tenido mucho tiempo de subtitularlas. Son del centro de Stuttgart: König-Straße, Schlotz Platz, los alrededores de la Staatsgalerie, y un lago que hay detras de Schlotz platz, donde también está el edificio de gobierno de la ciudad, una bonita zona para pasear.













sábado, 20 de septiembre de 2008

Días 9, 10 y 11: Adaptación al 99%

Cada vez tengo menos tiempo que escribir y cada día será más rutinaria mi vida aquí en Stuttgart y tampoco habrá mucho que contar. Con este blog, aparte de informar a mis familiares y amigos sobre como me van aquí las cosas, y de utilizarlo como diario para en un futuro poder reirme y recordar algunas cosas que no se guardan en la memoria, también quería que sirviera de guía para aquellos que aún están por llegar a este enclave maravilloso, tanto a los que llegarán a final de mes, como los que vendrán en los próximos cursos.

Y aunque cada persona es un mundo, con ligeras diferencias entre unos y otros pienso que todos acabaremos pasando por el mismo trámite, unas veces tardarán más, otras menos, con más estress, con menos... con un mejor buddy, sin buddy, pero en definitiva todos necesitamos cumplir una serie de pasos antes de sentirnos estudiantes erasmus en Stuttgart: La firma del contrato con el hausmaister; la cuenta del banco; la conexión a internet; el registro en el ayuntamiento; el bono de transporte; y el teléfono móvil alemán.

Parece que todos estos asuntos los tengo ya en orden, y como nunca se puede decir que todo está al 100 por ciento, titulo este post como 'adaptación al 99 por ciento', porque cada día conoces nuevas cosas, nuevas ideas, nuevos valores, nuevas personas que completan aún más tu vida aquí en Stuttgart.

Esta semana ha sido de nuevas incorporaciones. Desde conocer a todos los compañeros que me acompañan en el curso de alemán, aunque en distintas áulas, hasta decenas de españoles que siguen haciendo crecer esa gran comunidad que formamos en mayoría en el campus. Esta semana pisaron suelo alemán por primera vez los estudiantes de teleco, en su mayoría de Madrid.

Como ya decía, esta semana completé mi período de adaptación. Ya conseguí mi bono de transporte, de esta forma uno se siente libre, ya que con él en un momento te encajas en el centro de la ciudad y te da más libertad que estar siempre metido en el campus. Aparte, ayer por fin me decidí e hice mi contrato del teléfono movil. Ya también estoy localizable en Alemania y además tengo llamadas baratas a los fijos de España.

Aparte, tuve mi primera fiesta alemana con mis compañeros de clase. La verdad es que imagino que aquí como en todos lados hay muchas formas de salir, y sobre todo lo que hace que una noche sea buena es al compañía. Lo pasamos muy bien con el grupo pero salimos muy a la alemana. A las 11 y poco estabamos ya metidos en un local y a las 3 acababas ya cansado y volviendo a casa para no tener que esperar al s-bahn hasta las 5.30 horas.

De todas formas el local estaba muy bien, tenía cinco salas con música muy variada, incluso en una de ellas ponían regueton jeje.

Hoy fue el cumpleaños de Marcos, de Barcelona, y nos juntamos como 30 ó 40 personas en una cocina. Berta, Andrea y Ana hicieron empanadas, Cris la tarta y Toni y Pol tortillas. Pasamos un rato agradable. Ya el resto se fueron al centro, hoy toca descansar porque el lunes hay examen de alemán y hay que aprovechar el domingo.

Y que cumplas muchos más !!!!

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Días 7 y 8: Primeras conclusiones después de una semana aquí

Es increíble la manera en la que pasa el tiempo aquí en Stuttgart. No se si es por la falta de rutina y que aún estoy algo liado con el tema del papeleo y demás o porque esto es así. La cosa es que me levanto un día y cuando me vengo a dar cuenta estoy reventado con ganas de irme para la cama.


En siete días he experimentado una evolución radical y rápida. Veo tan lejos y a la vez tan cerca esas impresiones en ese avión amarillo de tuifly donde todos hablaban en alemán y empezaba a acojonarme un poco. Esas primeras horas en el campus de noche y con mucha niebla sin tener ni idea de adonde ir. Pero sí, sólo ha pasado una semana. Una semana en la que he conocido a gente estupenda de diferentes países y culturas. Aquí eso no importa. Lo mismo un español con el que te llevas varios días sin contactar te acoge en su cocina y te invita a comer, que puedes pasar la tarde chapurreando inglés con un extranjero al que no le importa ayudarte con el idioma.


Poco a poco se va cogiendo un ritmo de vida interesante. De llegar sin nada, ya me voy acostumbrando a esta vida. Ya tengo normalizada mi conexión a Internet, empecé las clases en alemán y ya chapurreo mis primeras palabras en este idioma tan raro. Hoy hemos firmado por fin el contrato con el hausmaister y ya tenemos la tarjeta de la lavandería, que otro día explicaré como funciona.


Mañana vamos al ayuntamiento (rathaus en alemán) a registrarme en la ciudad y así conseguir el bono de transporte y el requisito necesario para tener el contrato del móvil alemán, que sigo incomunicado telefónicamente.


Esa es otra, el teléfono. Aquí hay dos opciones: Contrato o prepago, vaya obviedad diréis, pero ya quisiera tener yo estas dudas en España porque la verdad es que las ofertas son muy buenas en ambos casos. Os pongo las dos y si os aburrís podéis aconsejarme por messenger:


- Prepago: Bueno están las típicas tarjetas de prepago como hay en todos lados, pero mi amiga Ana tieneuna tarjeta que cuesta 15 euros. Le metes 20 euros al mes y puedes llamar a todos los móviles O2 y los fijos gratis, lo que viene a ser una tarifa plana. Aquí todos los Erasmus tienen O2. Además, si metes 30 euros, es decir, si el primer mes meto 30 en vez de 20, me regalan 50 euros para mensajes y llamadas a otras compañías.

- Contrato: Pues bueno aquí lo que es el teléfono la desventaja es que no puedo elegir un teléfono chungo baratucho. Tengo que comprarme uno que vale 33 euros. Un nokia. La diferencia es que éste teléfono con este contrato te da dos números. Uno fijo y uno móvil, de esta forma, cuando estoy en el campus es como si tuviera un teléfono inalámbrico. Los alemanes me pueden llamar desde sus teléfonos fijos y yo puedo llamar a todos los O2 que tengan este contrato y a los fijos desde aquí por 3 cent el minuto. Creo que al resto me sale a 19 cent el minuto. Así, si estoy en el campus y me llama al móvil no se si directamente me pasa al fijo o si da comunicando y viceversa. Además puedo llamar desde el fijo a España por 9 cent el minuto y recibir llamadas desde fijos españoles sin que cueste demasiado para ellos.


Total, un lío y no se que hacer, querría decidirme antes del fin de semana. Bueno después demostrar mis dotes en el mundo del marketing vendiendo teléfonos móviles voy a cerrar esto por hoy. Otro día os contaré mi incidente con una asiática que casi me quería matar.


Tschüss

martes, 16 de septiembre de 2008

Día 6: Comienzo del curso de alemán e internet

Pues el de hoy ha sido uno de los días más intenso y provechosos desde que llegué a esta ciudad. Ya me voy adaptando al cien por cien y esto me gusta. La gente, el ambiente, el ver como evolucionas con los idiomas y en la vida diaria. La verdad es que haces tantas cosas y pasa el tiempo tan rápido que parece que no aprovechas el día, pero cuando me siento a escribir me salen páginas y páginas de anécdotas y cosas que contar en este pequeño espacio.

Ya mañana haré una semana aquí y parece que llevo dos días. Siempre hay algo que hacer o alguien dispuesto a inventarse algo que hacer para que el tiempo vuele. Y eso que ya he pasado por una de las peores etapas de esta experiencia.

El día prometía. Tocaba madrugar pero empezábamos con lo que habíamos venido a hacer aquí. Aprender alemán. Estábamos citados a las 10 en la HdM para el café de bienvenida. Quedamos carlos y yo a las 9 para intentar abrir su cuenta del banco pero no pudo hacerlo, pudimos haber dormido una horita más.

Fuimos a la facultad y Mr. Ohnmacht, nos dio un discurso de bienvenida. También hablaron otros encargados del departamento como Werner Till y Mary Seksenian. Me sorprendió el trato que nos dieron a los españoles que todos nos saludaban amistosamente en nuestro idioma y había una profesora sudamericana que se dirigía a nosotros en español por si teníamos algún problema para entenderlos.

Nos dividieron en grupos. Yo estaré en el Nivel 1, en el más básico junto a Yeray, una profesora para los dos, tres horas al día durante los próximos nueve días. Un poco avergonzados porque eramos los únicos que no teníamos idea de alemán, pero eso es culpa de las universidades por ofertar una plaza alemana como inglés.

Entre tanto llegó Nina. Me dio mucha alegría verla y resultaba extraño después de vernos con frecuencia en Málaga durante el último año, estar ahí en su Stuttgart ahora siendo yo el 'guiri'. Vino con nosotros a comer a la pizzería en la que estuve la primera tarde-noche y comimos bastante bien.

Carlos, Nina, Davide y yo durante la comida

El resto de estudiantes intentaron abrir entonces la cuenta bancaria pero hubieron algunos problemas y los que ya la teníamos nos volvimos al campus. Esa tarde practiqué bastante inglés. Congeniamos muy bien con los los tres polacos, sobre todo con Ilona, una chica con la que ya había coincidido en la cocina de otro compañero español el sábado. Estuvimos con ellos casi todo el tiempo. También con los eslovacos y Aldo el mexicano.

Volvimos al campus, compré el libro de alemán y conseguimos por fin la conexión a internet!!!. El resto de la tarde lo pasamos hablando con nuestros familiares y amigos por internet después de tantos días desconectados del mundo.

Por la noche cenamos Carlos y yo en mi cocina y luego salimos a los jardines de Pfaffenhof, que los mexicanos nos habían invitado a una fiesta. No estuvimos demasiado tiempo pero hubo un buen ambiente y echamos unas risas los españoles que estuvimos allí. Después otro ratito de internet y para la cama, que a las 9.30 horas empezamos con el alemán. Miedo me da!!!


Fiesta con los mexicanos

lunes, 15 de septiembre de 2008

Día 5: Domingo, día tonto

Era domingo y no iba a madrugar, todos salieron la noche anterior y no había gran cosa que hacer en el campus. A las 12 fui a dar una vuelta por la zona y volví a la habitación rápido. Luego quedé con Carlos, dime una vuelta por la universidad y comimos en mi cocina. Le dimos el estreno.

Después estuvimos en la cocina de Ana que nos invitó a un café. Allí estuvimos con Cris, Ferrán, Fernando y Ofelia también.

Luego fuimos al centro a dar una vuelta. Se nos sumó Sofie, una chica inglesa que conocimos en la lavandería y Yeray el otro chico de Málaga que viene de mi facultad. Tomamos algo en el Starbucks y nos volvimos.

En el starbucks con Carlos y Yeray

En Stuttgart hace mucho frío pero entras en cualquier sitio que tiene la calefacción a tope y te asas.

Por la noche ya quedamos sólo Yeray y yo que primero nos encontramos con Nico y Diego, de Madrid, y luego nos encontramos con los sevillanos y Alberto de Granada.

A las 23.30 ya estábamos recogidos, la gente estaba cansada y nosotros teníamos que madrugar para la presentación del curso intensivo de alemán.

Como tampoco hay mucho que contar os dejo algunas fotos de donde vivo y de mi habitación.



Yo vivo en el piso blanco de la izquierda
Parte de mi habitación, un poco desordenada


Las vistas desde mi habitación


Día 4: Visita a Ikea

Los transportes son muy puntuales y
hasta los autobuses llegan al minuto exacto

Pues hoy tocaba madrugar de nuevo. Aunque estaba durmiendo bien, me estaba costando trabajo coger el sueño, por lo que estaba tomando algo de descanso atrasado. A las 9 había quedado con Juan, Sergio y Eva en la puerta del BW Bank, cerca de la parada del S-bahn de Universität. Lo tomamos en dirección Herrenberg para pararnos en Goldberg. Cometí el error de no comprar un bono diario, ya que el Ikea estaba en Zona 3 y costaba más dinero. De esa forma también podría haberlo usado para salir por la noche.

En goldberg cogimos un autobús que te lleva a la misma puerta de Ikea, tarda na’ y menos y cuesta 1 euro. Aunque la tía del viaje de ida me timó y me cobró 1.90.


Ya en Ikea pude comprar todo o casi todo lo necesario para la cocina (platos, cuencos, cubiertos, cacillos y una sarten) y algunas cosas que necesitaba para el dormitorio, como una sábana bajera, alfombra y una manta para el invierno. Bueno no se si será suficiente porque el tiempo que se metió esa noche era el que normalmente hace en La Línea en invierno. Ya esta semana tenemos unas máximas de 16º y mínimas de 4º. Me parece que no voy a ver el sol en muuucho tiempo. Así aprenderé a apreciarlo cuando maldiga el calor del verano español.


El carro completamente lleno


Volvimos al campus alrededor de las 13 horas. Comimos en la cocina de Sergio los cuatro y luego me fui a mi cuarto con intención de dormir un rato, pero al final mepuse a colocar las últimas fotos, a ordenar todo un poco y a decorar algo el cuarto. Total, craso error porque junto

al dineral que estaba gastando en transporte, el cansancio me terminó por quitar las ganas de salir esa noche.


Poco más tarde vino Carlos de Barcelona a mi residencia. Acababa de llegar de España y Kat le había dicho por donde vivía. Estuvimos hablando un rato y le estuve poniendo al día de cómo funcionaba todo.


Esa noche cené con Juan en su cocina que me invitó. La verdad es que no se que estaría haciendo estos primeros días sin los españoles. Después de comer llegaron Jesús, de Almería, y Álex de Honduras, más tarde se nos unió Carlos y fuimos a buscar una fiesta que había en el 12 B de allmandring organizada por los franceses para los españoles. Cuando llegamos estaba la cocina totalmente llena y nos quedamos en la puerta hablando con Ferrán y Fernando.


A las 12 y poco llegaba el último S-bahn para marchar al centro. Me faltó muy poco para unirme al grupo pero estaba demasiado cansado. La próxima semana estaré a pleno rendimiento, lo prometo.

Día 3: Con cuenta bancaria alemana

Lo peor es que no pasé buena noche y me quedé dormido por la mañana. Quería ir a hablar con el Hausmeister, pero los viernes sólo está de 8 a 9 de la mañana, por lo que no llegué obviamente. Así que fui directo BW Bank a abrir mi cuenta bancaria en Alemania. Como pude me defendí en inglés y creo que se lo que tengo.

Al salir del banco estaba lloviendo una barbaridad por lo que cogí una mojada impresionante, y yo en mangas cortas (aún me creo que estoy en La Línea). Volví a mi habitación para hacer tiempo hasta la hora de comer porque aquí no tengo paraguas.

Había quedado con Berta y con Ana para comer en la mensa. Ellas salían del curso de idiomas a las 13.30, por lo que me venía perfecto. Me costó bastante encontrarlas. Ya que el sitio en el que había estado el día anterior no era el comedor, sino la cafetería. Fue Alberto, un chico de Granada, el que me dijo dónde podrían estar. Comí un plato de pasta por dos euros. Así da gusto.

Íbamos a ir por la tarde al centro comercial de Vaihingen, pero a comprar al Aldi, no al Kaufland, noté bastante la diferencia de precios y seguí llenando mis armarios de cocina de comida sin tener aún nada con qué cocinar.

Fuimos Ana, Marcos y yo en el coche de Marcos que se lo trajo desde Barcelona y cuando volvimos llamé a Mayra una chica mexicana que ya conocía por internet y quedé con ella. Como aún estoy muy verde en el tema del s-bahn, vino ella hasta 'Universität' y después de enseñarle un poco el campus y mi resi, le tocaba a ella enseñarme el centro de Stuttgart. Estuvimos por la avenida principal, vimos por fuera el castillo, un lago que está genial, uno de los record guines más absurdos que he visto (un telón gigante en mitad de la plaza principal). Y luego buscamos un sitio para comer.

Obviamente, estábamos en Alemania, eran las 19.30 horas y todos los sitios en los que intentábamos entrar estaban cerrando. Acabamos comiendo en el Mc Donald.

Schlossplatz

A las 21 volví al campus y fui a buscar a los españoles, que iban a salir. Estuvimos en la cocina de Ofelia. Empezamos 5 ó 6 y acabamos hasta casi más de 15 cuando llegaron los mexicanos. Hablando con ellos me enteré por fin de que uno, Andrés, era vecino mío, vivía en mi misma planta y la verdad que me tranquilizó bastante.

Eran las 12.30 de la noche, y como al día siguiente tocaba madrugar para ir a Ikea pues tocaba dormir un poco.

Día 2: Complicaciones con el idioma

Por la mañana fui con Kat y Jonas, un chico Finlandés que acababa de llegar, al supermercado y compré algunas cosas que me faltaban, como gel, champú, detergente. Antes habia hecho el intento de desayunar pero no me atreví a usar las cosas e la cocina y no había nada para fregar. Así que comí algo de fruta.


Volví a mi habitación para descansar un poco. Había quedado con Pol para comer en la 'mensa', que está en la universidad, pero su noche se alargó más que la mía y decidí ir con Jonas a la aventura a buscar el sitio. La verdad es que no estaba demasiado bien la comida allí, comimos un poco de wok y arroz. Lo curioso es que te pesan el plato y en función de eso te dan el precio de la comida. Es un sitio barato pero creo que acabaría agotado de usarlo a diario.


Comimos rápido y fuimos a buscar a Kat para darle mi documento de llegada para que lo enviara a Málaga. Ella estaba con dos escoceses que acababan de llegar e iban a ir junto a Jonas al centro a hacer lo que yo había hecho el día anterior, por lo que preferí quedarme en el campus. Eso sí, le encargué a Jonas una toalla para poder devolverle a Andrea la suya, le costó 8 euros y era casi del tamaño de una toalla de manos, aunque me hace el apaño estos días, mañana iré a Ikea con Juan, Eva y Sergio, que los conocí la segunda noche.

Fui a buscar a Pol a su apartamento, y después de ir al supermercado a comprar algo para él, marchamos hasta Vaihingen andando. Dimos una vuelta, compré algo de fruta y volvimos de nuevo a pie, no sin antes sufrir los inoportunos cambios climátológicos de este bonito país. Nos mojamos un poco y cada uno volvió a su habitación.


Al rato de estar tumbado en la cama decidí salir a la calle en busca de algo, no sabía el qué: practicar inglés con cualquiera, encontrar algún español que me salvara un poco la tarde o simplemente dar una vuelta para despejarme. Por suerte, me crucé con Berta, de La Coruña y ya estuve con ella el resto de la tarde. Es una chica super simpática que me dejó usar su conexión de internet, y me estuvo asesorando bastante, además me invitó a cenar junto a Ana, una chica de Palma, en su cocina. Salchichas con huevo y ensaladita de tomate. Lo más sano que me llevaba a la boca desde que cené el martes en mi casa.

Después estuvimos un rato en la cocina de Fernando, Javi y Ferrán mientras hacían sus deberes de alemán y más tarde, cuando me disponía a marcharme. Berta y yo nos encontramos con Pablo y Ofelia y luego con Pol, al final estuvimos un rato de charla en la puerta del bar de Almandring, llegaron el resto de españoles, pude conocer a Sergio, Juan y Eva y tras las charlas. Me despedí hasta el día siguiente. Ya que como Kat andaba un poco liada decidí que tenía que hacer las cosas por mi cuenta.

Día 1: Llegada a Stuttgart

El avión desde el autobús de la terminal

¿Quién iba a decir que la cuenta atrás llegaría en algún momento a su fin?. El miércoles toqué por fin suelo alemán después de meses esperando ese momento. La verdad es que a día de hoy aún no tengo claro donde me he metido ni por cuanto tiempo. En estos momentos tengo muchísimas cosas en el aire y la verdad es que apunta a que en muchos sentidos va a ser un poco dura la experiencia, al menos al principio mientras me adapto.


Aproximadamente a las cuatro de la tarde del miércoles llegué al aeropuerto. Allí me recogió mi 'buddy', Kat que me acompañó hasta la residencia. Vivo en Pfaffenhof I, en el bloque 48B, habitación 206 (por si os coge de paso). La verdad es que la habitación está bastante bien. Es amplia, con muchos estantes y una mesa bastante grande. La cama también es cómoda.


La gran decepción me la llevé con la cocina. Es una unténtica cochiquera, la basura parece que no la han recogido en semanas, llena completamente y ro

deada de moscas, un horror. Además, huele fatal.


La verdad es que este fue el momento bajón de mi llegada. Después fuimos a 'Kaufland', un supermercado que hay en un centro comercial en Vaihigen, está a tres paradas en autobus. Compré cosas básicas para los primeros dias: cereales, leche, agua, huevos, pasta, arroz... pero no se si atreverme a usar la cocina, la verdad. Por cierto, esto es carísimo.

Después quedamos con el novio de Kat y fuimos los tres a comprar una almohada y un edredón nórdico que lo agradecí esa noche. La verdad es que está muy bien porque el dinero me lo devolverá la facultad ya que ellos mismos se encargan de proveerme estas cosas, así como los billetes de s-bahn (el metro) de los primeros días mientras me dan el que me vale para el semestre entero. Sobre el juego de ropa de cama, el pack no incluía sábana bajera ni sábana, por lo que esa noche usé una bajera que traía en el equipaje, pero era más corta que el colchón, por lo que tuve que hacer malabares para encajarla.


La verdad es que a veces resultaba un poco incómoda la situación ya que mi inglés hablado es demasiado básico y escuchando entendía la mayoría de las cosas por el contexto, pero me costaba mucho trabajo explicarme.


Primera cerveza alemana


Después fuimos a cenar a una pizzería bastante asequible, pero con un servicio lamentable, creo que es el primer local que conozco que casi te trae antes la comida que la bebida. Terminamos de cenar, y cogimos de nuevo el metro de vuelta. Ellos se quedadon una parada antes que yo y ya seguí hasta la universidad.


La verdad es que por la noche da un poco de miedo andar solo por el campus. Está bastante poco iluminado, y ese primer día estaba la niebla muy baja, requisitos mínimos de una película de terror. Pero es un sitio muy tranquilo y no tiene pinta de ser peligroso. Llamé a Andrea, una chica española de la universidad de Valencia y quedé con ella en media hora. Dejé las cosas en mi habitación, volví a echar un vistazo a la cocina para asegurarme de que fuera real lo que vi antes y fui a buscarla.


Después de una hora dando vueltas por Straussacker III me di cuenta de que eso no era Allmandring I. Finalmente encontré su bloque. Luego nos fuimos al de Ofelia, una chica asturiana, que habian quedado allí para cenar.


Allí pude conocer a Pablo, a Marcos y a Pol, que junto a ellas dos son con los españoles que más hablé el primer día. Después de su cena, fuimos al bar de Pfaffenhof que abre los miércoles y en el que te venden la cerveza a un euro (no demasiado fría, hasta del tiempo), y las copas a dos euros. Más de uno que yo me se vendría aquí a vivir nada más que por eso.


En el bar conocí a más españoles, con algunos de ellos ya había hablado por messenger los meses anteriores como Patri o Roi, y unos chicos de Madrid que viven en Moringuen, entre muchos otros que no recuerdo bien sus nombres.


La verdad es que este ratillo hablando en español me sirvió para tranquilizarme y descansar un poco de mi estresante llegada.


No estuve demasiado tiempo esa noche. Estaba agotado y necesitaba una ducha como el comer. Por cierto, no compré toallas esa tarde y Andrea tuvo que prestarme una suya. Me salvó la vida.


Me volví a eso de las 12.30 horas, me duché y preparé la cama un poco. Me costó dormirme la verdad pero descansé bastante y la habitación es muy cómoda y silenciosa, ya que mis vistas dan al bosque y lo más que he llegado a escuchar es algún pajarillo al amanecer.