sábado, 27 de septiembre de 2008

Día 17: ¿Licenciado? y ¡¡¡¡Volkfest!!!!

Pues el fin de semana no podía comenzar mejor. Último test del curso intensivo de alemán, que aunque hasta el lunes no me dirán la nota, creo que me salió bastante aceptable. Además, si todo sale bien, me convalidarán seis créditos por ese curso, lo que me permitiría ser virtualmente licenciado, aunque hasta febrero no se haría oficial.

Eso había que celebrarlo, y encima esa tarde empezaba el Volkfest. La versión reducidad del Oktoberfest. Tras almorzar en la mensa con Joonas, Cristina, Kika, Brice, David, Gregortz , Joris e Ilona, hablamos para quedar un rato antes en una cocina para tomar algo y hacer tiempo.

Por la tarde estuvimos en la cocina de Joris y Joonas bebiendo cerveza y jugando a juegos estúpidos pero con los que nos reimos muchísimo. A eso de las 7 cogimos el S-bahn rumbo a Bad cannstad, donde se encuentra el recinto del Volkfest.

La verdad es que la primera impresión fue un poco de bajón. Como vereis en las fotos, el Volkfest exterior es exactamente lo mismo que la feria de La Línea o de cualquier ciudad de Andalucía: puestos de comida, puestos de bolsos, puseras y demás tonterías, tómbolas, y exactamente las mismas atracciones, sólo que aquí traen dos norias enormes.

Dimos una vuelta por el recinto, algunos volvimos a la época de cuando éramos niños y probamos alguna atracción (yo probé la que aquí se le llama top-gun). Como ya picaba el hambre, y en la salvaora me pego los 9 días comiendo los perritos calientes de 'La Tere', estando en Alemanía no podría comer otra cosa que una Bratwurst (salchicha a la parrilla), y como vereis más abajo, deja en ridículo a cualquier puesto de venta ambulante de nuestras ferias.

La cosa iba mejorando y nos íbamos encontrando con las primeras casetas. Aquí radica la peculiaridad de este Volkfest con las ferias españolas. Son carpas enormes, yo creo que conté unas 7, con capacidad para unas 5000 personas. con unas fachadas, algunas, impresionantes. Está llena de mesas con bancas de madera pero allí todo el mundo está subido encima de las bancas y de las mesas. En la que nosotros entramos había música en directo, muy buena música con una buena banda y alguna que otra canción típica alemana muy divertida para brindar con esas jarras de cerveza enormes tan características de este tipo de fiesta.

Estuvimos allí hasta las 11 aproximadamente. No teníamos muy claro los horarios de vuelta de los trenes y además al día siguiente madrugábamos para ir a Tübingen.

La primera toma de contacto con el Volkfest fue muy positiva. Se hizo algo corta pero aún quedan 3 semanas por delantes para disfrutarlo al máximo. Además, si es tan impresionante este, no quiero imaginarme dentro de una semana cuando vaya al Oktoberfest.


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